U.D. Santa Mariña

Palencia Cup

24 al 27 Marzo 2005

 

 

           -LA PIEDRA PALENTINA-

  

Os preguntareis el porqué de este título, pues os lo explico: dicen que el hombre..., (y la mujer también), es el “único animal que tropieza dos veces en la misma piedra” y aunque en principio la idea era otra, al igual que el año anterior este año volvimos a la “Palencia Cup”. Dejando claro que la experiencia ha sido placentera y gratificante, espero que para los años venideros, siguiendo con los dichos, no se de el “no hay dos sin tres”, y de esta manera poder ir y conocer otros destinos distintos porque, otro dicho, “en la variedad esta el gusto”. Una vez echa esta introducción y con el espíritu de mi “amigo” Baltasar Gracián, escritor del siglo XVII, que decía: “lo bueno si breve dos veces bueno”, vamos a hacer un pequeño resumen de lo acontecido en este viaje, sin la pretensión de que lo que escribo sea bueno pero tratando de que sí sea breve:
 
Antes de nada un recordatorio muy especial de agradecimiento, de cariño, de admiración,...de gratitud a las personas que han echo posible que este viaje se realizase: PUPI y MARI, sin cuyo trabajo y dedicación esto no se llevaría a cabo, decirles que es posible que durante los meses de trabajo organizativo hayan podido recibir algún sinsabor: falta de colaboración,...etc., pero que tengan la plena satisfacción y convencimiento que han hecho felices a los destinatarios reales y definitivos de su trabajo: los niños. Con gente así es como nuestro club hará cada día las cosas mejor y será cada día más grande. Muchas gracias a los dos.
 
En mi opinión personal lo ideal para este tipo de viajes es ir todos en autobús, excepto, claro está, los que por algún motivo determinado tengan que ir en coche particular, porqué los niños van todos juntos, se pasa mejor, se hace equipo, se hace el camino más llevadero y se evitan peligros, pérdidas, retrasos y otras incidencias que pueden ocurrir cuando cada uno va con su coche. Se eligió por mayoría viajar en coche así que algunos salieron de Vigo el miércoles y otros el jueves con la premisa de reencontrarnos todos en Palencia sobre las cinco de la tarde del jueves en las instalaciones deportivas para regularizar la inscripción de los equipos.

Las instalaciones son magníficas cuentan con varios campos de fútbol de hierba natural bien cuidados. Palencia nos recibió con un tiempo cambiante pero benigno: sol y nubes, viento a veces, llovió esporádicamente aunque prácticamente no hicieron falta los paraguas, una mañana granizó durante unos minutos y parecía que caían avellanas, temperatura agradable, este tiempo se mantuvo en la misma tónica durante los cuatro días de estancia, nada que ver con el frío que sufrimos el año anterior.

 

Viajamos con los equipos Benjamín y Alevín, magníficamente dirigidos por Juan Sánchez y Milu respectivamente, digo, por que a la postre fueron los merecidos campeones en ambas categorías ante el asentimiento general pues el juego realizado por los dos equipos fue extraordinario y de un nivel altísimo. Los benjamines tuvieron que luchar contra equipos, sobre todo los de Letonia o Estonia que llamaremos “los rusos”, muy fuertes, altos, duros, muy tácticos y no exentos de técnica.

Los alevines tuvieron que vérselas con equipos muy fuertes como el Cia en la final, equipo anfitrión y campeón provincial alevín. El nivel del torneo es alto si a los cinco o seis primeros clasificados se refiere, a partir de estos puestos es verdad que el nivel baja un poco aunque digamos como muestra que nuestros paisanos del Chapela que estaban presentes en el torneo quedaron en el undécimo puesto.

Había equipos como el Cia de Palencia, antes mencionado, el Tallin de Estonia, campeón de su liga, el Huracán canario, muy buen equipo, el San Sebastián de los Reyes, equipo de prestigio en Madrid, equipos de distintas procedencias: de Valencia, Cataluña, Cantabria, Asturias, País Vasco, Bélgica, Venezuela, Rusia, Estonia, Letonia, Lituania y de más lugares pero la memoria no me da para más.

El sábado amanecimos con la desagradable noticia de que Pablo, nuestro jugador alevín, había pasado muy mala noche con fuertes dolores abdominales, siendo llevado a urgencias el diagnóstico es apendicitis teniendo que ser operado de forma urgente perdiéndose el resto del torneo de cuya victoria, por supuesto, también es partícipe. En el momento que estoy escribiendo esto, Pablo está en su casa, en Vigo, recuperándose perfectamente de la operación, en unos pocos días estará con sus compañeros entrenando y jugando. Un abrazo campeón.

La convivencia entre todos nosotros durante estos cuatro días fue simplemente perfecta, no ha habido ni un solo problema, nos lo pasamos muy bien, muchas risas, muchas bromas, ningún enfado, consiguiendo desconectar de la rutina, con ganas de repetir experiencias de este tipo. Reitero fabuloso. Vivimos muchas anécdotas, relato algunas: jugando los benjamines contra un equipo “ruso”, descubrimos que estos juegan con tres jugadores de otro equipo  (como son todos “iguales”, rubios y altos pensarían que nadie se daría cuenta), la respuesta a esto es que los padres de los niños que faltaban, la noche anterior habían agarrado una buena “cogorza” y se habían quedado en el albergue durmiendo la “moña” y no habían traído a los niños al partido.

Otra: a Juan, padre de nuestro benjamín Emiliano, durante un partido no se le ocurre otra cosa mejor que dejar las llaves del coche en el contacto y cerrar las puertas, menudo trabajo dio abrir el coche, parecíamos principiantes de caco, estuvimos a punto de llamar a la Guardia Civil para que nos trajera un quinqui que nos abriera el coche en dos segundos.

La última: Milu, entrenador de nuestros alevines, será por sus veinte años y ya sabemos como funcionan las hormonas a esa edad, andaba todos los días detrás de las “rusas” (también había competición femenina), y ellas muy contentas de haber encontrado al verdadero “spanish macho man” tengo que decir que si no se trajo alguna para Vigo es porque al final se rajó un poco.

 

Tenemos que decir que el trato recibido por los organizadores del torneo, del hotel Europa Centro, en definitiva por el pueblo palentino en general fue exquisito, desde aquí les damos las gracias.

Os prometí que trataría de ser breve, por lo tanto es el momento de terminar esta historia diciendo que el domingo sobre las cuatro y media de la tarde, después de la entrega de trofeos, reemprendimos el viaje de vuelta, de forma tranquila y escalonada llegamos todos a Vigo sin ningún contratiempo, eso sí, pensando a donde iremos la próxima Semana Santa. Espero que busquemos nuevos destinos, nuevas expectativas, no voy a decir que mejores pero sí al menos distintas y de esta manera no volver a tropezar por tercera vez con la misma piedra...palentina.     
 
 

Texto : Alfonso Figueiras Clavo

Fotos: Sonia Cordovés y Juan Gallego